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Sexta etapa: Arzúa-Santiago de Compostela

Nuestra última etapa de nuestro camino comenzó mal: unos "peregrinos" sin educación decidieron al levantarse encender la luz y despertar a los demás con sus voces.
Después de mi consiguiente cabreo y un buen desayuno, emprendimos marcha hacia tierraa compostelanas. Al poco de salir de Arzúa encontramos a otros bicigrinos, Pedro y José; unos vascos que salieron de Sant Jean Pie de Port y llevaban más de 800 km. Pues hicimos toda la etapa a su lado mientras pasábamos por maravillosos bosques de eucaliptos y formidables caminos muy aptos y cómodos para transitar en bici.


Después de charlar sobre todo y de subir las últimas cuestas (muy puñeteras), llegamos al Monte do Gozo.



Después de bajar y entrar a Santiago por rotondas y calles llenas de coches, llegamos a la ansiada Plaza del Obradoiro, donde pudimos contemplar la maravillosa portada barroca del mismo nombre con la satisfacción de saber quecel sufrimiento había merecido la pena.


Una vez allí, y después de haber conseguido la Compostela nos fuimos a celebrar el fin del Camino con un Albariño, un pulpito y unos chipirones deliciosos.
Nos despedimos de nuestros amigos los bicigrinos con la sensación de que el Camiño das estrelas nos había aportado cosas nuevas a nuestra vida y con ganas de repetirlo, pero sin olvidar que el Camino está en nuestra vida día a día. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar". (o pedalear).
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Quinta etapa: Portomarín-Arzúa

La quinta etapa comenzaba gris tras un desayuno caliente. La razón fue que unas nubes negras amenazaban nuestra jornada. El temor se confirmó a los 10 min. en forma de "calabobos" que nos acompañó durante los primeros 10 km, que para colmo, fueron ascendentes.
Después dejó inexplicablemente de llover a pesar de las nubes negras que nos acompañaban. Supongo que será porque esto es Galicia, tierra de meigas.
Paramos a tomar calentarnos el cuerpo con algo caliente en Palas de Rei para luego inmiscuirnos en la parte más bonita de la etapa. Caminos de tierra rodeados de bosques de eucaliptos nos acompañaron a partir de entonces, al igual que los contínuos sube-baja gallegos.


Ahí avanzamos hacia Melide para volver a entrar en un paisaje semejante al anterior. Y por supuesto con muchos más toboganes que nos rompian el ritmo y las piernas.




Así llegamos a Arzúa, con ganas de llegar ya a los pies del Santo que nos bendecirá mañana.
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Cuarta etapa: O Cebreiro-Portomarín

Una fina niebla nos daba la bienvenida al levantarnos cuando nos disponíamos a empezar una jornada que creíamos de recuperación.
Después de un "copioso" desayuno emprendimos marcha hacia nuestro destino.


Bajando el temido puerto nos empapamos y creímos que el día era noche. Al alcanzar el alto del Poio vislumbramos por primera vez el Sol.


Bajamos a Triacastela primero disfrutando del asfalto y después frenando para no rompernos la crisma en las increibles pendientes rocosas.



Una vez dejamos Triacastela cogimos el desvío de Samos que nos llevaba a contemplar el maravilloso Monasterio sisterciense, (que no cirsense) de San Julián de Samos.


Una vez dejamos la localidad y el estómago lleno, partimos rumbo a Sarria pasando por caminos semiasfaltados cómodos de perfil con maravillosos paisajes pasando por la vereda del río y entre vacas.


Una vez llegamos a Sarria y sus impresionantes cuestas, comenzamos a pasar por corredoiras posibles e imposibles que nos hicieron bajarnos varias veces de la bici.
Al subir a Barbadelo pensábamos que sólo quedaba bajar cómodamente a Portomarín. ¡Què equivocados que estábamos!: una sucesión de toboganes infinitos, rocosos y rompepiernas acabaron con nuestras fuerzas para llegar, con 7 km de más que los que pensábamos al ansiado Portomarín.
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Tercera etapa: Ponferrada-O Cebreiro

Por fín llegó la esperada y temida etapa reina de nuestro viaje, no por su longitud (54 km), sino por su perfil (criminal).
Todo empezó con un inesperado encuentro con un nativo de Ponferrada que antes de partir, nos indicó un atajo para enganchar con el Camino.
Una vez fuera de la civilización, pasamos por una cómoda y agradable carretera entre chalets hasta llegar a la zona de viñedos cuyos toboganes nos machacaron las piernas antes de llegar a Villafranca del Bierzo.





Allí paramos a tomar un caldo gallego y un montado de lomo con el fin cojer fuerzas para lo que nos esperaba.
Salimos de Villafranca y cogimos
un arcén protegido de la nacional cuyo perfil, sin notarlo nos iba minando las fuerzas poco a poco. Era un falso llano que nos dejaba a los pies del temido puerto Lucense.





Después dedejar atrás As Ferrerías (así tunearon el cartel los autóctonos del lugar), comenzó la muy pu...... subida. Jamás en mi vida había subido nada igual: una interminable rampa del 15% de casi 5 km que me hizo pararme varias veces y subirla a golpe de "molinillo". Necesitamos cerca de 2 horas para subirla. Una vez arriba, la montaña nos dio la bienvenida con niebla, viento y frío.
Mañana, después de descansar, será otro dia. (espero que mejor)






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Segunda etapa: Astorga-Ponferrada

Este día ha comenzado con mucho sueño porque a alguien le ha dado por roncar toooooda la noche.
Salimos de Astorga con mucho frio y sobre todo, viento.
A los 20 km tuvimos que parar a tomar un café para entrar en calor en Rabanal del Camino antes de iniciar la temida y eterna subida a la Cruz del Ferro.
Después de una hora y media de subida, coronamos tan emblemático y mágico lugar para los peregrinos.


Una vez alli, pensábamos que empezaríamos a bajar hacia la ciudad del puente de hierro, pero nada más lejos de la realidad, aún quedaban repechos aún más duros que los subidos hasta ahora, sobre todo los que se encontraban después de Manjarín, cuyo albergue regido por un caballero templario pasamos a visitar y a sellar la credencial.


Tras bajar por fín las durísimas montañas del Bierzo, pasamos por el precioso pueblo del Acebo y el maravilloso y encantador Molinaseca.



Luego de comer una barrita energética y descansar en su puente romano, emprendimos marcha por fín a la ciudad templaria donde descansamos en estos momentos de nuestra dura etapa y preparándonos psicológicamente para el temido O'Cebreiro.


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Primera etapa: León-Astorga

Primera toma de contacto con el Camino.
7:15 de la mañana y suena el móvil: Suputamalder!!!!
Desayuno un batido de chocolate, empanada de Jamón y queso y palmera de chocolate sin hambre ni na.
Salimos a las 8:10 del hostal con más sueño que vergüenza y sin un alma por calles de la ciudad con nombre de animal.
Despues de 7 km de calles y polígonos, encontramos a otro bicigrino de Estepa, ciudad de mantecados, cuyo objetivo era estar en 3-4 días en La ciudad del Santo (mucho me parecía a mi por la marcha que llevaba).
Después llegó la bifurcación del Camino donde debíamos elegir la tranquilidad de hacer más kilómetros o contemplar el maravilloso mundo del automóvil pasando constantemente: elegimos la primera opción. Después de rectas interminables asfaltadas de babosas y partes de tierra llegamos a Hospital de Órdago, digo Órbigo, donde se encuentra unos de los puentes mejor conservados del medievo.


Allí, tras un café para entonar el cuerpo (menuda rasca y viento), tomamos rumbo a Astorga por la variante de Villares de Órbigo por la misma razón que la bifurcación anterior. Allí llegó nuestro principio del fin.
Santibáñez de Valdeiglesias marcaba el inicio de la dureza de hoy. Entre caminos de piedras y toboganes transcurría ese tramo durísimo que nos reventó y llevó al crucero de Santo Toribio donde se divisa Astorga, lugar en el cual nos esperaba una "maravillosa" sorpresa en forma de cuesta antes de llegar al albergue.
Después un buen cocido maragato y posteriormente al descanso del guerrero vinero.



Después una visita por la ciudad maragata y a cenar para reponer fuerzas para las cuestas que vienen.


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Camino 2011. Víspera y viaje

Hoy comienza la aventura. Hemos llegado a León en tren desde Madrid, no antes de haber viajado por su interior en Metro. Menos mal que había ascensores y escaleras mecánicas porque con el peso de las alforjas, la bici era imposible subirla o bajarla por escaleras fijas.


Ya estamos en el hostal, justo al lado de la plaza de San Marcos y hemos dado una vuelta por León cuya limpieza y decoración de balcones con geranios nos ha encantado. Y, por supuesto, la catedral. Nos acostamos pronto que mañana nos espera la etapa de contacto que puede llegar a ser dura.


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Ubicación:Plaza de Colón,León,España

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